Energía

El impacto de la intervención de Trump en Venezuela sobre la producción petrolera de Mendoza

En los primeros días de este año, la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela, liderada por el presidente Donald Trump, ha generado un remezón en el mercado petrolero global. Tras la captura de Nicolás Maduro y la promesa de reconstruir la industria petrolera venezolana con inversiones masivas de compañías estadounidenses, surge la pregunta: ¿cómo afectará esto a la producción en regiones como Mendoza, epicentro de la formación Vaca Muerta en Argentina? Esta investigación, basada en datos de producción, análisis de mercado y declaraciones oficiales, examina los hechos y las proyecciones para evaluar los posibles efectos en la economía local. 

El colapso y la promesa de revival en Venezuela

Venezuela posee las reservas probadas de petróleo más grandes del mundo, estimadas en alrededor de 300 mil millones de barriles, superando incluso a Arabia Saudita.

Sin embargo, bajo el régimen de Maduro, la producción ha sufrido un declive drástico debido a la corrupción, la falta de inversión y las sanciones estadounidenses impuestas desde 2019. Según datos recientes, la producción venezolana se situó en 956.000 barriles por día (b/d) en octubre de 2025, una caída desde los picos de más de 3 millones b/d en la década de 1990.

En noviembre de 2025, justo antes del bloqueo militar estadounidense, las exportaciones alcanzaron 952.000 b/d, con la mayoría dirigida a mercados como China y Rusia.

La intervención de Trump, que incluyó un bloqueo naval y operaciones para derrocar a Maduro, ha sido justificada por la administración como una medida para "recuperar el petróleo robado" y estabilizar el suministro global.

En una reunión con ejecutivos de la industria petrolera el 9 de enero, Trump prometió "seguridad total" para inversiones de al menos 100 mil millones de dólares, enfocadas en reparar la infraestructura deteriorada de PDVSA, la estatal venezolana.

Compañías como ExxonMobil han expresado cautela, citando la inestabilidad política, pero la Casa Blanca planea controlar indefinidamente los ingresos petroleros venezolanos en cuentas del Tesoro estadounidense para evitar su uso en disputas judiciales.

Analistas de J.P. Morgan proyectan que, con estas medidas, la producción podría aumentar a 1,3-1,4 millones b/d en los próximos años, aunque el proceso tomaría tiempo y miles de millones en inversión.

Goldman Sachs estima que, dependiendo de la política de sanciones, Venezuela podría ver un leve aumento en la oferta a corto plazo, pero el mercado ya anticipa un exceso de suministro global.

El mercado global del petróleo: Precios bajos y oversupply  

El contexto mundial es de precios deprimidos. El Brent, referencia internacional, cerró 2025 en un promedio bajo, cayendo de 79 dólares por barril en enero a 63 dólares en diciembre, un declive del 18% anual impulsado por un exceso de oferta.

En enero de 2026, el precio ronda los 63 dólares, con proyecciones de la EIA (Administración de Información Energética de EE.UU.) de que se mantenga alrededor de 55 dólares en el primer trimestre.

La Agencia Internacional de Energía (IEA) reporta que la demanda global crecerá solo 830.000 b/d en 2025, mientras que la oferta cayó 610.000 b/d en diciembre, pero con riesgos de mayor producción no OPEP.

La intervención estadounidense ha generado volatilidad limitada: los precios del Brent cayeron a 60 dólares tras el anuncio, reflejando que las exportaciones venezolanas representan menos del 1% del suministro global, minimizando el impacto inmediato.

Sin embargo, expertos de Morgan Stanley y Chatham House advierten que un revival venezolano podría agregar oferta barata, presionando precios a la baja a mediano plazo y afectando productores de alto costo.

La situación en Mendoza y Vaca Muerta

Argentina ha emergido como potencia petrolera sudamericana gracias a Vaca Muerta, ubicada principalmente en Neuquén pero extendiéndose a Mendoza. En 2025, la producción nacional de crudo alcanzó un récord de 771.888 b/d en promedio, con el shale no convencional representando el grueso del crecimiento.

En Neuquén, corazón de Vaca Muerta, la output llegó a 468.688 b/d en mayo y superó los 500.000 b/d en julio.

Mendoza, con una porción menor pero creciente, busca expandir exploración mediante licitaciones, apuntando a duplicar la producción nacional a 1 millón b/d para 2030.

Proyectos como el ducto de 2.500 millones de dólares, iniciado en enero de 2025, buscan mejorar la infraestructura para exportar más.

Compañías como YPF y Pan American Energy planean primera producción en nuevos bloques para finales de 2027.

El saldo energético positivo de Argentina en 2025, el mayor en años, se debe en gran parte a Vaca Muerta.

Posibles impactos en Mendoza: Riesgos y oportunidades 

Fuentes consultadas indican que el impacto inmediato en Argentina es limitado, ya que el bloqueo venezolano no altera drásticamente la oferta global.

Sin embargo, un aumento en la producción venezolana podría saturar el mercado, bajando precios y desincentivando inversiones en Vaca Muerta, donde los costos de fracking son altos (necesitando precios por encima de 50-60 dólares para rentabilidad).

Analistas de Brookings y Al Jazeera destacan que, aunque Trump prioriza intereses estadounidenses, esto podría sidelinnear competidores como Argentina en el mercado de crudo pesado.

En el corto plazo, cualquier disrupción temporal en Venezuela podría elevar precios, beneficiando exportadores argentinos.

No obstante, la incertidumbre geopolítica -incluyendo tensiones con Guyana por disputas territoriales- añade riesgos.

Expertos coinciden en que Argentina debe diversificar hacia renovables y fortalecer alianzas para mitigar shocks externos.Esta investigación se basa en datos públicos y análisis independientes; se monitoreará la evolución para actualizaciones.