Las tarifas de los servicios son los que fogonean el alza de la inflación y por eso el gobierno de Javier Milei impidió la nueva medición del Indec que actualizaba su ponderación sobre el número final.
El gobierno de Javier Milei impidió que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) actualizara su forma para medir la inflación. La polémica decisión derivó en la renuncia de Marco Lavagna y se sustentó en la estrategia del gobierno libertario, ante la imposibilidad de sostener el relato oficial de la desinflación, de dibujar la sostenida aceleración de los precios que se registra desde hace 10 meses. Es que la nueva fórmula actualizaba la canasta de consumos en la que las tarifas de los servicios tienen un mayor peso en las familias.
El proceso de corrección de tarifas y precios relativos que viene llevando adelanto Milei y Luis Caputo desde diciembre de 2023 sigue impactando de lleno en el bolsillo de la clase media. Según el último informe de Focus Market, el costo de la canasta de servicios para una familia tipo ya alcanza los 2.980.339 pesos mensuales en marzo de 2026, lo que representa un incremento del 22,25% respecto de noviembre del año pasado.
El principal gasto continúa siendo el alquiler. Para un departamento de tres ambientes en el Gran Buenos Aires, el valor promedio pasó de 760.860 pesos en noviembre a 827.599 pesos en marzo. Sin embargo, durante 2025 los alquileres subieron un 51%, muy por encima de la inflación anual tras la derogación de la Ley de Alquileres.
A esto se suman las expensas, que aumentaron un 9,12% en el mismo período, en un contexto donde el peso de este gasto obliga a muchas familias a priorizar pagos y genera niveles de morosidad que alcanzan hasta el 20% en algunos edificios.