A 25 años de su fundación, el director de una de las software factory mendocina con más presencia en el mercado, repasa en Entorno Económico el camino de la compañía en el competitivo mercado tecnológico. Analiza los desafíos de escalar soluciones en un contexto desafiante, la importancia de gestionar datos de calidad y el impacto de la inteligencia artificial.
Tras 25 años en el mercado, ¿cuál ha sido el secreto de tu resiliencia para surfear la inestabilidad económica argentina sin perder el rumbo tecnológico?
Creo que tuvimos la ventaja de desarrollarnos en una industria emergente, con un enorme potencial de crecimiento. Eso nos permitió mantener una curva de expansión sostenida, incluso en un contexto económico argentino que siempre fue desafiante.
Además, uno de los factores clave ha sido contar con una estructura de costos fijos muy flexible. Esa capacidad de adaptarnos rápidamente a los cambios del entorno nos permitió atravesar distintos ciclos económicos sin perder el foco en la innovación y el desarrollo tecnológico.
Atienden sectores tan diversos como transporte, salud y servicios. ¿Cómo logran escalar soluciones que a la vez sean lo suficientemente flexibles para adaptarse a las necesidades particulares de cada cliente?
Creemos que el secreto está en empezar siempre por la necesidad del cliente y no por nuestro producto. Antes de pensar en una solución tecnológica, buscamos comprender en profundidad el problema que hay que resolver y construir la respuesta junto con el cliente.
Nuestra experiencia desarrollando soluciones para industrias muy diferentes nos permite aportar una mirada amplia y buenas prácticas que luego adaptamos a cada realidad. Esa combinación entre experiencia, escucha y flexibilidad es la que nos permite escalar soluciones sin perder la capacidad de personalización.
Muchos empresarios tienen datos, pero no saben usarlos. ¿Qué es lo que más te cuesta explicarles a tus clientes cuando intentas convencerlos de que pasen de una gestión tradicional a una basada en datos y Bots?"
Tener muchos datos no garantiza tomar mejores decisiones. El verdadero desafío está en contar con datos de calidad, consistentes y confiables.
Para lograrlo, es fundamental que todas las soluciones implementadas respondan a una visión integral. Nosotros siempre empezamos preguntándonos qué información estratégica queremos obtener del proceso y, a partir de esa respuesta, diseñamos cómo se deben capturar, validar y relacionar los datos.
Cuando los datos se recolectan sin una estrategia común, suelen terminar siendo información incompleta o "sucia", lo que deriva en decisiones pobres o distorsionadas. Nuestro trabajo consiste en asegurar que, desde el origen de la información, todo esté alineado con el objetivo estratégico del negocio.
El mercado IT es altamente competitivo y con mucha rotación. ¿Qué tiene Qúbigo en su cultura interna que logra que los profesionales elijan quedarse y crecer con ustedes a largo plazo?
Somos una empresa cuyo principal capital es el talento de las personas. Por eso ponemos al recurso humano en el centro de todas nuestras decisiones y trabajamos para ofrecer un ambiente laboral que sea desafiante, motivador y humano.
Uno de nuestros pilares es la cultura organizacional. Mi puerta, como fundador de la empresa, siempre está abierta para conversar con cualquier colaborador. Creemos en el diálogo permanente y entendemos que cada persona tiene motivaciones, necesidades y realidades diferentes, por lo que no existe una única forma de liderar o de acompañar el crecimiento.
Cuidar el bienestar del equipo y fortalecer nuestra cultura no es una acción puntual, sino una prioridad permanente. Creemos que ese compromiso es lo que hace que muchas personas elijan desarrollar su carrera con nosotros a largo plazo.
La IA está transformando el desarrollo de software a pasos agigantados. ¿Tu objetivo es que Qúbigo reemplace procesos humanos o buscas potenciar el criterio estratégico de tus clientes?
Fuimos adoptando la inteligencia artificial desde sus primeras etapas y hoy forma parte de nuestra forma de trabajar. La utilizamos para hacer más eficientes nuestros procesos internos y para mejorar continuamente el desarrollo de nuestros productos.
Al mismo tiempo, incorporamos capacidades de IA en nuestras soluciones para que se conviertan en herramientas que potencien el trabajo y el criterio de las personas dentro de las organizaciones. No vemos a la inteligencia artificial como una herramienta para reemplazar al capital humano, sino como un aliado que automatiza tareas repetitivas, mejora la productividad y libera tiempo para que las personas puedan enfocarse en decisiones de mayor valor estratégico.
Finalmente, siendo un actor clave en la región, ¿qué cambios concretos notaste en la eficiencia de las bodegas que ya operan con gestión en la nube y hacia dónde va la tecnología en nuestro sector vitivinícola?
La vitivinicultura atraviesa un momento complejo, con una caída del consumo a nivel mundial que afecta especialmente a las bodegas pequeñas y medianas. En ese contexto, muchas empresas postergan inversiones en tecnología porque no las consideran estratégicas, y creemos que ahí puede haber una oportunidad de revisar esa mirada.
En las bodegas que ya operan con gestión en la nube vemos mejoras concretas en la integración de la información, el control de los procesos y la velocidad para tomar decisiones. Justamente en momentos difíciles es cuando más se necesita conocer los costos y contar con información clara para reaccionar rápidamente.
Creemos que el futuro del sector pasa por la tecnología, los datos y la inteligencia artificial, no por una cuestión de moda, sino porque son herramientas clave para mejorar la eficiencia y cuidar la rentabilidad en un mercado cada vez más exigente.