Mendoza, líder regional en empleo privado, pero estancada frente al avance de la minería y la energía
El estancamiento laboral en contraste con el auge extractivo de otras provinciasLa economía de Mendoza enfrenta un estancamiento prolongado en el mercado laboral, evidente en la ausencia de creación neta de empleo privado formal durante la última década (2015-2025).
A pesar del crecimiento sostenido de su población, Mendoza no logró expandir el empleo privado registrado en la última década, una situación que la coloca en una posición cada vez más delicada frente a otras provincias del oeste argentino y la Patagonia, que sí lograron dinamizar su mercado laboral a partir del desarrollo minero y energético.
Un análisis comparativo elaborado a partir de datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) y de los censos nacionales 2010 y 2022 expone dos trayectorias claramente diferenciadas: por un lado, provincias con fuerte impronta extractiva que lograron generar empleo formal; por otro, economías más diversificadas -como la mendocina- que permanecen estancadas y sin capacidad de absorber el crecimiento demográfico.
Mendoza, punto de partida privilegiado en 2015
En septiembre de 2015, Mendoza lideraba cómodamente el empleo privado registrado en la región, con 247.400 trabajadores, muy por encima de Neuquén (114.600), San Juan (82.000) y Catamarca (32.200). La provincia partía de una posición dominante, respaldada por su entramado productivo tradicional: vitivinicultura, comercio, turismo, agroindustria y servicios.
Sin embargo, esa ventaja inicial no logró traducirse en crecimiento sostenido a lo largo de los años.
Una década de evolución desigual
El contraste más marcado se observa en Neuquén, que capitalizó el desarrollo de Vaca Muerta. Entre 2015 y la actualidad, el empleo privado creció de 114.600 a 147.800 puestos, con un salto del 28,9%. El impacto del sector energético se derramó sobre la construcción, la logística, el transporte y los servicios, permitiendo a la provincia atraer población y amortiguar las crisis macroeconómicas nacionales.
Catamarca, con un punto de partida mucho más reducido, mostró un avance moderado pero significativo a partir del impulso del litio desde 2021. El empleo privado pasó de 32.200 a 36.200 trabajadores (+12,4%), marcando un cambio estructural en una economía históricamente dependiente del sector público.
En contraste, Mendoza cerró el período con 243.900 empleos privados, es decir, 3.500 puestos menos que en 2015 (-1,4%). La fuerte caída provocada por la pandemia no logró revertirse completamente y la recuperación posterior fue lenta. Los sectores tradicionales mantuvieron niveles de actividad, pero sin capacidad de generar empleo formal adicional. Incluso en el rubro energético, la provincia perdió protagonismo frente a la reorientación de inversiones hacia Neuquén.
San Juan, pese a contar con minería metalífera en explotación, también retrocedió: pasó de 82.000 a 80.100 empleos privados (-2,3%), afectada por la falta de nuevos proyectos en producción.
Más población, el mismo empleo
El cuadro se vuelve más preocupante al cruzar los datos laborales con la evolución demográfica. Entre 2010 y 2022, Mendoza incrementó su población un 17,5%, sumando más de 300.000 habitantes. Sin embargo, ese crecimiento no encontró correlato en el mercado laboral formal.
Mientras Neuquén logró una correspondencia casi perfecta entre crecimiento poblacional y empleo, Mendoza experimentó una caída del empleo privado registrado per cápita: más habitantes compitiendo por prácticamente la misma cantidad de puestos formales que hace una década.
La consecuencia directa es una mayor presión sobre el empleo público, el trabajo independiente y la informalidad, con impacto negativo en la calidad del empleo y en las oportunidades para los jóvenes y nuevos ingresantes al mercado laboral.
Un desafío estructural para Mendoza
Los datos dejan en evidencia que Mendoza no generó empleo privado genuino en los últimos diez años, pese a contar con una economía diversificada y una posición histórica de liderazgo regional. El contraste con Neuquén -apoyada en la energía- y, en menor medida, con Catamarca -impulsada por el litio- expone los límites de las economías tradicionales para crecer sin inversiones de gran escala orientadas a la exportación.
En este escenario, Mendoza enfrenta el desafío de redefinir su estrategia de desarrollo, si busca recuperar dinamismo, sostener su crecimiento poblacional y evitar un mayor deterioro en la calidad del empleo y el nivel de vida de su población.